Día 1: Toca evaluación inicial

14:30. Una hora por delante para hacer una pequeña evaluación funcional. Para ello y mediante unos sencillos test, Carlos pudo establecer unos indicadores de partida con los que comparar más adelante y comprobar la evolución de Laura. Es importante en estos casos identificar las fortalezas y debilidades para, entre otras razones, prevenir lesiones.

A pesar de no haber sido un entrenamiento intenso ha sido fácil, pues Laura ha venido muy motivada, algo fundamental, ya que al principio siempre cuesta entrenar, y sobre todo, mantener un ritmo que será intenso.

En el terreno de la alimentación, el desayuno ha contenido avena con frutos rojos, agua tibia con limón y un té, este último muy del gusto de Laura y que podrá seguir tomándose sin problema. La media mañana es clave también para aguantar el ritmo en el trabajo: yogur de soja; en principio, se preveía una pieza de fruta que Irene, nutricionista, finalmente no vio conveniente. El almuerzo ha consistido en quinoa con pulpo que, en una próxima ocasión, deberá contener verduras. A media tarde tocará frutos secos, y de cena, piré de zanahoria con revuelto de calabacín y espárragos trigueros. ¡No dieta. Sí sentido común! ¡No pasar hambre! ¡Seguimos!